Extrañamente hoy amaneció haciendo frío; desperté al sentir un vientecillo frío que recorría la habitación. Abrí lo ojos, y entre el sopor de sueño reciente, traté de ubicarme en la realidad. ¿Dónde están aquellas vigas cafés y esos ladrillos rojos del techo? No lo entiendo, apenas ayer me encontraba recostado bajo esa familiar vista y ahora ha desaparecido. Confundido extiendo el brazo con cuidado, tratando de no despertarte, ¿o tal vez si? Busco la tibieza de tu piel, pero tampoco estas, te has ido sin que me diera cuenta.
Decepcionado busco entonces un cigarrillo, es el último de la caja (debo comprar en cuanto baje a la plaza) y lo enciendo mientras me acerco a la ventana; desde ahí puedo ver las montañas coronadas por las nubes. ¡Me encantan los días fríos y nublados! Aunque el frío no es buen aliciente para nada, siempre me ha gustado, no se por qué razón… Pensándolo bien el frío solo es buen pretexto para buscar tu abrazo:
-¡Uuuuh! ¡Qué frío hace! Tal vez debí traer un suéter, o por lo menos una blusa más gruesa…- dijiste
- Si, tal vez la morada; pero no te hará falta mientras pueda abrazarte- respondí mientras te tomaba entre mis brazos.
- ¿Qué haremos hoy?- preguntaste con esa vocecilla tierna y tu mirada perfecta
- Mmmm, pues con éste frío, sólo se me ocurre una cosa….
Regreso a la realidad, a mi cigarrillo en la ventana mientras veo las montañas coronadas por las nubes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
nada mejor mejor en un dia nublado, que el recuerdo doloroso de un tiempo feliz.
Publicar un comentario